La sonrisa es un idioma que hasta un bebé entiende. Una sonrisa no cuesta nada, pero produce mucho. Enriquece a aquéllos que lo reciben sin empobrecer a aquéllos que lo ofrecen.Acontece en un instante y su memoria puede durar para siempre. Nadie es tan rico que pueda vivir sin ella ni tan pobre que no pueda ser enriquecido por sus beneficios.Crea felicidad en el hogar, promueve buena voluntad en el trabajo y es la asignatura característica de una amistad. Es descanso para el agotado, luz del día para el desanimado, rayo de sol para el triste, mejor antídoto natural para las dificultades.

No puede ser implorada, ni comprada, ni prestada, ni robada, y no tiene valor para nadie hasta que sea ofrecida.Puede ser que tus amigos estén muy cansados para ofrecerla,entonces, ofrece la tuya.

Nadie necesita tanto de una sonrisa como aquellos que no tienen nada suyo para ofrecer.

Piensa por un momento: ¿Cómo has actuado delante de aquéllos que se muestran cansados y sin motivación? ¿Cómo puedes enfrentar el mundo sin fe y esperanza ¿Cómo tratas a aquéllos que creen que no hay motivospara sonreír? ¿Haz testificado del Señor mostrando que la alegría verdadera no escoge situaciones o circunstancias para hacerse presente, o hemos olvidado nuestra condición de luz del mundo recogiendo la sonrisa que debía ser nuestra marca de vida para todos?

Nuestra sonrisa puede levantar el caído, alentar el afligido, renovar las esperanzas del angustiado, estimular la fe de los que se dejaron vencer por la incredulidad.La verdadera dicha consiste en tener a Cristo en el corazón.Si nuestra vida está entregada a Dios, si Él dirige todos nuestros pasos, si andamos en el camino del Señor Jesús, no tendremos otra actitud sino sonreír para la vida y para todos los que nos rodean.Sonríe siempre. La sonrisa es un remedio eficaz para la mente y el corazón. Tus amigos agradecerán tu espíritu alegre y Cristo Jesús llenará tu vida de felicidad, paz y amor.

Regálale una sonrisa al que está a tu lado.